Sara Morales lleva un tiempo haciendo algo que no abunda en la prensa musical española: mirar las novedades de la semana desde un ángulo concreto, el de las artistas mujeres, sin convertirlo en manifiesto ni en cuota. Esta vez el repaso incluye a Blondie, a Curra Vega, a las Runaways, y de alguna manera también habla de dejar de fumar. No es una combinación aleatoria. Es lo que pasa cuando alguien escucha de verdad lo que está saliendo y lo ordena con criterio propio en vez de seguir el calendario de notas de prensa.
El artículo aparece en Efe Eme, que sigue siendo uno de los pocos sitios donde la crítica musical en castellano no se rinde del todo al ciclo de hype y olvido. Y el hecho de que este repaso exista, con ese título, en ese medio, dice algo sobre el momento en el que estamos.
Blondie, las Runaways y cincuenta años de estar fuera del canon sin pedirle permiso a nadie
Blondie lleva décadas en esa zona rara donde se las cita como influencia constante pero rara vez se las analiza en serio. Debbie Harry fue punk, fue new wave, fue pop, fue provocación, fue imagen, y durante mucho tiempo eso se usó más para reducirla que para entenderla. Las Runaways tuvieron un problema parecido: Joan Jett y Cherie Currie construyeron algo que el rock de los setenta no sabía muy bien dónde meter, así que lo metió en el cajón de «fenómeno adolescente» y siguió adelante.
Lo interesante de que aparezcan juntas en un mismo repaso semanal, junto a Curra Vega, es que obliga a pensar en una línea que no siempre se traza. No es solo que fueran mujeres en entornos hostiles. Es que cada una de ellas tomó decisiones sonoras y estéticas que sus contemporáneos masculinos no tomaron, y que esas decisiones tardaron décadas en recibir el reconocimiento que merecían, si es que lo han recibido del todo.
Lo que dice este tipo de repaso sobre cómo seguimos consumiendo música
El formato del artículo de Sara Morales, un repaso de novedades acotado por el criterio de quién las firma, es en sí mismo una declaración editorial. No es un ranking. No es un algoritmo que agrupa por género o por streams. Es una persona que escucha, que conecta, que encuentra el hilo entre Blondie y dejar de fumar, y que confía en que el lector puede seguir ese hilo sin que le pongan flechas por todas partes.
Eso es cada vez más raro. Las plataformas de streaming llevan años entrenándonos para consumir música en listas temáticas generadas por máquinas, «para estudiar», «para correr», «para los lunes por la mañana». El criterio humano, el que conecta una banda de punk californiano de los setenta con una cantante española contemporánea porque hay algo real que las une, no tiene hueco fácil en ese modelo. Y sin embargo es exactamente lo que hace que la crítica musical siga teniendo sentido.
Curra Vega es un nombre que merece más atención de la que suele recibir fuera de ciertos círculos. Si aparece en el mismo repaso que Blondie y las Runaways, algo está diciendo sobre dónde se sitúa su música, sobre qué tipo de energía maneja, sobre qué conversación está teniendo con la tradición del rock hecho por mujeres. Con la información disponible por ahora, lo que se puede decir es que el hecho de que alguien la coloque en esa compañía no es un accidente editorial.
El sonido que une a estas artistas no cabe en una playlist de Spotify
Blondie tenía una cosa que pocas bandas de su época supieron hacer, mezclar la frialdad del punk con la calidez del pop sin que ninguno de los dos lados se sintiera traicionado. «Heart of Glass» es disco y es punk al mismo tiempo, y eso en 1979 era casi un insulto para los puristas de ambos géneros. Las Runaways iban por otro camino, más crudo, más directo, con «Cherry Bomb» como carta de presentación que todavía suena a dinamita cuarenta y tantos años después.
Lo que tienen en común no es el sonido exacto. Es la actitud de no pedir permiso para ocupar el espacio que ocuparon. Y eso, que parece obvio dicho así, no lo era en absoluto en los contextos en los que operaron. La industria musical de los setenta y los ochenta tenía formas muy concretas de gestionar a las artistas mujeres, y casi ninguna de esas formas las trataba como artistas en el mismo sentido en que trataba a sus colegas masculinos.
Si Curra Vega aparece en este repaso junto a ellas, la pregunta interesante no es solo cómo suena, sino qué dice eso sobre el lugar que está construyendo dentro de la música española actual. La música hecha por mujeres en España tiene una historia larga y bastante mal documentada. Que haya voces que la sigan trazando, que la conecten con referentes internacionales sin complejos, es algo que vale la pena señalar.
Lo que queda por escuchar y por leer
El repaso de Sara Morales en Efe Eme es el tipo de texto que invita a ir a buscar lo que menciona, no a quedarse con el resumen. Eso es lo mejor que puede hacer la crítica musical, abrir puertas en vez de cerrarlas con una puntuación y un veredicto final.
Lo que toca ahora es escuchar. Volver a Blondie con oídos de 2025, no de nostalgia sino de curiosidad real. Buscar a Curra Vega si no la conoces todavía. Poner «Queens of Noise» y recordar por qué las Runaways no eran un experimento sino una banda de verdad. Y seguir leyendo a quien todavía se toma el tiempo de conectar todo eso con algo tan humano como aprender a gestionar lo que nos rodea, sea eso lo que sea.
La pregunta que deja este tipo de repaso no es qué artista es mejor. Es por qué seguimos necesitando que alguien nos recuerde que estas conversaciones existen y que merece la pena tenerlas.
Fuente original: Blondie, Curra, Vega, las Runaways y dejar de fumar.
