AZRAEL y EVETH se subieron al escenario en Granada en una de esas noches que el circuito underground español produce con una regularidad que las listas de Spotify nunca van a reflejar. Dos bandas, una sala, un público que fue porque quiso ir, no porque el algoritmo le pusiera el cartel delante tres veces seguidas.
La información disponible sobre el show viene de la crónica publicada en Rafabasa.com, referencia habitual del metal en español. Los detalles concretos del setlist, la afluencia o la producción técnica no están todos sobre la mesa, así que lo que sigue parte de lo que se puede sostener con lo que hay, más el contexto que cualquiera que siga esta escena conoce de sobra.
Dos bandas que no necesitan presentación en el circuito que importa
AZRAEL lleva años moviéndose por el underground metálico español con la coherencia que muy pocas bandas mantienen cuando no hay un sello grande detrás empujando. Su sonido bebe de referencias clásicas del metal extremo sin disimularlo ni intentar modernizarlo para gustar a más gente. Eso tiene un precio en visibilidad, pero también tiene una recompensa en credibilidad que el público de este género sabe leer perfectamente.
EVETH, por su parte, representa esa corriente de metal que no renuncia a la contundencia pero trabaja la atmósfera con más capas de las que a veces se les reconoce. Juntarlas en el mismo bolo en Granada no es un cartel aleatorio. Es una decisión con criterio, del tipo que toman los promotores que conocen el género desde dentro, no los que miran qué nombre tiene más seguidores en Instagram.
Granada, además, no es Madrid ni Barcelona. Eso significa que cuando una sala de esa ciudad apuesta por un doble bolo de metal underground, hay alguien detrás que cree en el público local y en que ese público va a responder. Que haya crónica y fotos publicadas sugiere que la apuesta tuvo sentido.
Lo que dice un bolo así sobre el estado del metal en vivo en España
El metal en directo en España vive en dos mundos paralelos que casi nunca se tocan. Arriba están los festivales que mueven decenas de miles de personas, con carteles internacionales y precios de entrada que hace diez años habrían parecido un chiste. Abajo está el circuito de salas pequeñas y medianas donde bandas como AZRAEL y EVETH construyen su historia concierto a concierto, ciudad a ciudad, con márgenes económicos que no aguantan un mal día.
El problema no es que ese circuito exista. El problema es que cada vez recibe menos atención mediática, menos apoyo institucional y menos espacio en las conversaciones sobre música en vivo en este país. Las crónicas de medios especializados como Rafabasa son, en muchos casos, el único registro que queda de que ese concierto ocurrió, de que esa música llegó a ese público en ese momento concreto.
Eso es un despropósito. No porque haya mala fe necesariamente, sino porque el sistema de incentivos del periodismo musical actual premia el volumen de clics por encima de la cobertura sostenida de escenas que no generan trending topic. Y las escenas que no se cubren acaban siendo invisibles para todo el mundo excepto para quien ya estaba dentro.
Metal sin concesiones y la pregunta sobre cómo suena esto en una sala pequeña
Con la información disponible por ahora, lo que se puede decir es que tanto AZRAEL como EVETH son bandas que ganan en directo lo que a veces se pierde en la escucha en casa. El metal de esta escuela necesita volumen, necesita la física de un bajo que se siente en el pecho, necesita un batería que llene el espacio de una manera que ningún altavoz doméstico reproduce bien.
La pregunta interesante no es solo cómo suenan, sino qué tipo de relación construyen con el público cuando el escenario está a dos metros y no hay pantalla gigante de por medio. Ese tipo de concierto crea una memoria diferente. No es nostalgia, es otra cosa. Es la diferencia entre ver música y estar dentro de ella.
Si esta nueva etapa de bolos conjuntos sigue el camino que apunta, lo que hay que vigilar es si las bandas aprovechan la inercia para grabar o publicar algo nuevo. Un concierto bien recibido en una ciudad que no es la habitual siempre es una señal de que el momento puede ser bueno para dar un paso más.
Lo que viene después de una noche que funcionó
No hay confirmación de más fechas, más ciudades ni nuevos materiales en camino, al menos no en lo que se ha publicado hasta ahora. Lo que sí hay es una crónica que dice que esto pasó, que hubo público, que hubo música y que alguien consideró que valía la pena documentarlo.
En el underground metálico español, eso ya es bastante. No porque el listón sea bajo, sino porque la cadena completa, banda, promotor, sala, público, medio que lo cuenta, funciona con una fragilidad estructural que hace que cada eslabón importe más de lo que parece.
Lo que toca ahora es seguir a AZRAEL y a EVETH de cerca. Si hay más bolos, si hay disco nuevo, si hay colaboración entre ellas o con otras bandas de la escena. A veces una noche en Granada es solo una noche en Granada. Y a veces es el punto de partida de algo que tarda un año en verse claro.
Fuente original: Crónica y fotos de AZRAEL + EVETH en Granada.
