Saint Etienne han confirmado tres conciertos en España dentro de su Farewell European Tour, la gira con la que el trío londinense cierra su carrera en directo. Barcelona el 18 de marzo de 2027 en el Paral·lel 62, dentro del Suite Music Festival. Valencia el 19 en el Roig Arena. Madrid el 20 en Lab / Wagon. Las entradas salen a la venta este viernes. Eso es lo que hay sobre la mesa ahora mismo, y ya es suficiente para que mucha gente empiece a mover agenda.

Una gira de despedida de Saint Etienne en España no es un acontecimiento menor. Es el tipo de anuncio que te hace pensar si vas a estar ahí o si vas a lamentarlo durante años. Y no lo digo como adorno, lo digo porque esta banda ha pasado por España con una irregularidad exasperante, y las veces que han venido han dejado conciertos que la gente que estuvo todavía menciona.

Las entradas, según la información disponible, salen este viernes. No se han publicado precios todavía, o al menos no aparecen en lo que se ha comunicado hasta ahora.

Treinta años construyendo un sonido que nadie más suena igual

Saint Etienne llevan activos desde 1990. Bob Stanley, Pete Wiggs y Sarah Cracknell. Tres personas que en sus primeros singles ya tenían claro que querían mezclar la electrónica de baile con el pop melódico más británico, con la música de biblioteca, con el soul, con el ambient, con todo lo que les pareciera interesante sin pedirle permiso a nadie.

Su debut, Foxbase Alpha, salió en 1991 y ya era un disco raro en el mejor sentido. Samples de Van Morrison, bossa nova filtrada por sintetizadores, la voz de Cracknell flotando por encima de todo como si no le costara ningún esfuerzo. No sonaba a nada de lo que había en ese momento, y tampoco sonaba a lo que vino después.

A lo largo de los noventa publicaron una racha de discos que aguantan muy bien, So Tough, Tiger Bay, Good Humor, cada uno con su propio carácter pero todos reconocibles como suyos. Luego vinieron los años más irregulares, los hiatos, los proyectos paralelos de Stanley como historiador del pop británico, los libros, los documentales. La banda nunca desapareció del todo, pero tampoco fue una presencia constante.

En la última década han publicado material nuevo, han seguido girando esporádicamente, y han mantenido una base de fans que los sigue con una fidelidad poco común para una banda que nunca tuvo un hit masivo en el sentido más comercial del término. Eso dice algo sobre el tipo de música que hacen y sobre el tipo de personas que la escuchan.

Lo que significa cerrar en directo cuando nadie te obliga a hacerlo

Una gira de despedida en 2027 levanta preguntas inevitables. La más obvia es si es definitiva de verdad o si dentro de cinco años vuelven con otro disco y otra gira. La industria ha vaciado tanto ese término que ya nadie sabe si creérselo. Pero también hay otra lectura posible, y es que Saint Etienne siempre han hecho las cosas a su manera, sin demasiada presión por mantener una presencia constante, y que si dicen que es la despedida, puede que simplemente lo sea.

Lo que sí es cierto es que en 2027 el panorama de la música en directo va a seguir siendo complicado. Los precios de las entradas llevan años subiendo de forma que ya roza lo indecente en muchos casos. Las salas medianas tienen cada vez más dificultades para sobrevivir. Y las bandas que no mueven estadios pero tienen un público fiel y consolidado se encuentran en un territorio extraño, demasiado grandes para los circuitos pequeños, demasiado pequeñas para los grandes recintos.

Saint Etienne en el Roig Arena de Valencia es una elección de recinto que llama la atención. Es un espacio grande. Habrá que ver cómo funciona eso con el tipo de atmósfera que esta banda necesita para que sus conciertos tengan sentido. No es lo mismo escuchar He’s on the Phone en una sala con humo y gente apretada que en un pabellón con aforo para miles de personas. El sonido cambia, la experiencia cambia, y no siempre para mejor.

Sarah Cracknell, la voz que sostiene todo lo demás

Hablar de Saint Etienne sin hablar de Sarah Cracknell es hablar de la mitad del asunto. Stanley y Wiggs construyen los andamiajes sonoros, los samples, las capas de sintetizadores, las referencias que van del northern soul al electroclash pasando por la música de películas de los sesenta. Pero lo que hace que todo eso funcione como pop y no como ejercicio de estilo es la voz de Cracknell.

Es una voz que no grita, que no demuestra nada, que simplemente está ahí con una precisión y una naturalidad que son mucho más difíciles de conseguir de lo que parecen. En directo eso se nota todavía más. No hay artificio, no hay show vocal en el sentido espectacular del término. Hay alguien cantando canciones que conoce de memoria y que todavía le importan, y eso se transmite.

Con la información disponible por ahora no se sabe si esta gira va acompañada de material nuevo o si es un repaso al catálogo. Lo que se puede decir es que el catálogo de Saint Etienne da para construir un setlist de dos horas que no aburra en ningún momento si se elige bien. La pregunta interesante no es solo cómo suenan en 2027, sino qué canciones eligen para cerrar.

Tres fechas, tres ciudades, y la ventana que se cierra

Barcelona, Valencia y Madrid en tres días consecutivos. Es una gira compacta, sin margen para el error ni para el rodaje. El primer concierto en el Paral·lel 62 dentro del Suite Music Festival les da un contexto que encaja bien con su historia, un festival con criterio, un recinto con carácter. Los otros dos dependerán de cómo se llenen y de cómo funcione la logística de recintos que no siempre son los más adecuados para este tipo de música.

Lo que hay que vigilar ahora mismo es el precio de las entradas cuando salgan este viernes, los detalles de producción del show, y si aparece alguna información sobre si habrá material nuevo de por medio. También si la gira europea completa incluye más fechas antes o después de España que puedan dar pistas sobre el estado actual de la banda en directo.

Saint Etienne no son una banda que necesite justificarse ante nadie a estas alturas. Treinta y pico años de carrera, un catálogo que aguanta la escucha, y la decisión de cerrar cuando ellos quieren y no cuando el mercado lo decida. Si esto es realmente el final, merece la pena estar ahí. Si no lo es, tampoco pasa nada. Pero la sensación de que puede ser la última vez tiene un peso que es difícil ignorar.

Fuente original: Saint Etienne visitarán España con su gira de despedida.

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