El pasado concierto de Myrath en Barcelona fue una de esas noches que el metal progresivo necesita más de lo que a veces reconoce. La banda tunecina pisó la ciudad con su mezcla de riffs pesados, escalas árabes y una puesta en escena que no pide permiso para ser lo que es. No vinieron a explicarse. Vinieron a tocar.

Roses of Thieves abrió la noche como teloneros, y ese papel de banda de apertura es siempre ingrato: sala medio llena, gente todavía con la cerveza en la mano, nadie del todo dentro. Lo que importa es si consiguen que alguien levante la cabeza del móvil. Según lo que apunta la crónica original, cumplieron su parte.

Túnez en el circuito europeo del metal, y no es casualidad

Myrath lleva más de dos décadas construyendo algo que no tiene demasiados referentes directos. Metal progresivo con raíces en la música tradicional del Magreb, producción de nivel europeo y una carrera que ha ido creciendo gira tras gira, disco tras disco, sin el empuje de una gran multinacional detrás. Son un caso de banda que ha llegado a donde está a base de trabajo sostenido, no de un single viral ni de una colaboración estratégica.

Eso tiene un valor que en 2024 cuesta más de lo que parece. El mercado del metal en vivo en Europa funciona con circuitos bastante establecidos, y colarse en esos circuitos viniendo de Túnez, cantando en inglés pero con una identidad sonora que no renuncia a sus raíces, es un mérito que merece nombrarse sin rodeos. No es exotismo de escaparate. Es una banda que ha desarrollado un lenguaje propio y ha encontrado un público que lo entiende.

Lo que significa llenar una sala en Barcelona con este sonido

Barcelona tiene un público de metal que sabe distinguir. No es la ciudad más fácil para según qué propuestas, y cuando una banda de este perfil consigue llenar una sala y generar el ambiente que describe la crónica original, eso dice algo. Dice que hay un segmento del público metalero que está harto del metal de manual, del riff previsible, de la producción intercambiable. Myrath ofrece algo que no suena igual que todo lo demás, y eso en directo se nota más que en disco.

El estado del metal en vivo en España es complicado. Los festivales grandes acaparan presupuesto y atención, y las bandas de tamaño medio tienen que pelearse por fechas, por salas y por un público que cada vez tiene más oferta y menos tiempo. Que Myrath haga una parada en Barcelona dentro de una gira europea y que funcione es una pequeña victoria para ese circuito de salas medianas que es donde realmente se sostiene la escena.

Una mezcla que sobre el papel suena rara y en vivo tiene sentido

Lo que hace Myrath musicalmente no es fácil de describir sin caer en los tópicos de la fusión. Hay metal progresivo con toda su complejidad rítmica y armónica, hay guitarras que atacan con la contundencia del género, y hay capas de percusión y melodías vocales que vienen de otro sitio completamente distinto. La voz de Zaher Zorgati es el eje de todo. Tiene un rango y una capacidad expresiva que encajan igual de bien en un pasaje épico que en una sección más delicada, y eso es lo que mantiene cohesionado un sonido que en otras manos podría desmoronarse en el intento.

Con la información disponible de la crónica, no se puede entrar en el detalle del setlist ni en cómo sonó cada canción esa noche concreta. Lo que sí se puede decir es que Myrath es una banda que ha demostrado en múltiples giras europeas que lo que hacen en disco se sostiene en directo, y que su directo es donde esa mezcla de influencias termina de tener sentido. En estudio se puede construir capa a capa. En directo o funciona o no funciona. Y funciona.

Qué queda después de una noche así en el calendario

Una fecha como esta en Barcelona no es un punto de llegada para Myrath. Es parte de un trabajo continuo de presencia en Europa que la banda lleva años manteniendo. La pregunta ahora es hacia dónde va el siguiente disco, qué dirección toma una banda que ya tiene un sonido muy definido y que necesita encontrar la manera de seguir moviéndose dentro de él sin repetirse.

Roses of Thieves, por su parte, son una banda a seguir en ese espacio de apertura que ocuparon esta noche. Las bandas teloneras que consiguen que el público las recuerde al día siguiente son las que terminan llenando sus propias salas. Si tienen material suficiente y siguen en el circuito, la progresión está ahí.

Lo que queda de una noche como esta es la confirmación de que hay público para el metal que viene de fuera del mapa habitual, que Barcelona responde cuando la propuesta es real, y que Myrath sigue siendo una de esas bandas que hacen exactamente lo que quieren hacer sin pedir disculpas por ello. Eso, en el metal de 2024, no es tan común como debería.

Fuente original: Crónica y fotos de MYRATH + ROSES OF THIEVES en Barcelona.

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