Txus di Fellatio, batería y alma fundacional de Mago de Oz, ha dicho en voz alta algo que muchos fans llevaban semanas preguntándose. Cuando acabe la gira actual, probablemente tenga que someterse a una operación para extirpar un cáncer. Y ha añadido algo que no deja margen para la interpretación, que el cáncer no es Rafa Blas. La frase es suya, literal, y dice mucho sobre el estado interno de la banda y sobre cómo Txus está eligiendo gestionar todo esto de cara al público.
Que un músico hable de su enfermedad con esa franqueza, sin drama performativo ni comunicado de prensa aséptico, merece atención. Txus no ha pedido lástima. Ha dado una información, ha puesto el foco donde quería ponerlo, y de paso ha cortado de raíz cualquier rumor sobre tensiones internas relacionadas con el vocalista. Eso no es poca cosa.
Al mismo tiempo, Erik Grönwall, exvocalista de H.E.A.T. y uno de los nombres más sonados del rock melódico europeo de los últimos años, estrena videoclip para «Twisted Lullaby». Dos noticias distintas, dos artistas distintos, pero las dos apuntan a algo que vale la pena mirar de cerca.
Txus, la gira y lo que viene después
Mago de Oz lleva décadas siendo una de las bandas más singulares del metal en español. No hay otra que haya mezclado folk irlandés, metal pesado, letras de denuncia social y teatralidad escénica con esa coherencia tan particular. Han cambiado de vocalistas, han pasado por crisis internas públicas y privadas, han perdido miembros fundacionales, y han seguido. Txus siempre ha sido el eje que no se mueve.
Por eso la noticia del cáncer pesa de una manera específica. No porque Mago de Oz vaya a desaparecer, sino porque Txus es la continuidad viva de todo lo que esa banda ha construido. Y él lo sabe. La decisión de terminar la gira antes de operarse no es solo logística, es una declaración de prioridades bastante clara.
La aclaración sobre Rafa Blas tampoco es un detalle menor. Rafa lleva un tiempo como vocalista de la banda y hay una parte del fandom que nunca ha terminado de aceptar los cambios de formación. Txus ha optado por cortar ese ruido directamente, sin rodeos y con cierto humor negro que le es propio. Eso también dice algo sobre cómo gestiona la comunicación con su público, sin intermediarios y sin suavizar.
Lo que cuesta decir esto en público siendo músico
La industria musical tiene una relación muy incómoda con la enfermedad. Los artistas suelen desaparecer sin explicación, o publican comunicados tan redactados por abogados que no dicen nada. Txus ha hecho lo contrario. Ha hablado él, con sus palabras, y ha elegido el momento y el tono.
Eso tiene un coste. Decir «tengo cáncer» en público, siendo figura pública, abre una puerta que no se cierra fácilmente. A partir de ahí cada concierto, cada foto, cada silencio se lee de otra manera. Txus parece haber calculado ese riesgo y haber decidido que la transparencia vale más que la gestión de imagen. O simplemente que no le apetece fingir.
Hay algo en esa actitud que conecta directamente con la historia de Mago de Oz. Una banda que siempre ha preferido decir lo que piensa aunque incomode, en sus letras y fuera de ellas. La coherencia entre el artista y la persona no es tan común como debería ser.
Erik Grönwall y «Twisted Lullaby», una voz que no necesita presentación pero sí contexto
Erik Grönwall es otro asunto. Después de años siendo la voz de H.E.A.T., una de las bandas más consistentes del AOR y el hard rock escandinavo, Erik también pasó por su propio episodio de salud serio, una leucemia que puso su carrera en pausa forzada. Su regreso ha sido gradual y ahora llega «Twisted Lullaby» como single en solitario con videoclip.
Con la información disponible por ahora, no se puede decir mucho sobre la producción o el sonido del tema más allá de lo que el título sugiere. «Twisted Lullaby» apunta a algo oscuro, quizás más personal que el rock de estadio que H.E.A.T. practica con tanta soltura. Si esta nueva etapa sigue el camino que apunta ese nombre, puede que Erik esté explorando un registro más íntimo o más sombrío que el que sus fans asocian a él.
Lo que sí se puede decir es que Grönwall tiene una voz que aguanta cualquier dirección. Técnica, con cuerpo, capaz de sostener melodías largas sin perder expresividad. La pregunta interesante no es solo cómo suena «Twisted Lullaby», sino dónde coloca esto al artista dentro de su propio relato. ¿Es un proyecto paralelo, un primer paso hacia un disco en solitario, una exploración sin destino fijo? Por ahora no hay respuesta confirmada.
Lo que queda por resolver en los próximos meses
Con Mago de Oz, la pregunta inmediata es qué pasa con la agenda de conciertos una vez que Txus entre en quirófano. La banda no ha dado detalles sobre fechas, sobre quién podría cubrir la batería si fuera necesario, ni sobre cuánto tiempo podría durar la recuperación. Eso es lo que hay que vigilar ahora mismo.
Con Erik Grönwall, la incógnita es si «Twisted Lullaby» es el adelanto de algo más grande o una pieza suelta. Un videoclip sin álbum detrás puede ser muchas cosas, un globo sonda, un ejercicio creativo, el comienzo de algo que todavía no tiene forma definida.
Las dos historias tienen en común que giran alrededor de músicos que han tenido que mirar de frente algo más serio que una mala crítica o una gira cancelada por causas menores. Y las dos están activos, creando, moviéndose. Eso, en el fondo, es lo más interesante de todo.
Fuente original: MAGO DE OZ- ERIK GRÖNWALL.
