B.B. King actuó en el Festival de Jazz de Montreux varias veces entre 1982 y 2000. Eso ya lo sabíamos. Lo que no teníamos era acceso a esas grabaciones en un formato editado, ordenado y publicado con garantías. BMG lo cambia el 20 de noviembre con The Montreux Years, un álbum en directo que llega en dos CDs, dos LPs y en digital, y que recoge momentos de esas actuaciones en el festival suizo. Grabaciones inéditas de uno de los guitarristas más influyentes del siglo XX. No es un anuncio menor.

El dato importante es ese: inéditas. No una reedición de algo que ya circulaba, no una remasterización de lo que ya tenías en el estante. Material que no había salido antes al mercado, capturado en uno de los festivales con más historia del jazz y el blues europeos. Eso cambia el peso de este lanzamiento.

Montreux y el blues, una relación que no fue casualidad

El Festival de Jazz de Montreux tiene fama de ser territorio de jazz, pero desde sus primeras décadas fue también un escenario clave para el blues americano. Claude Nobs, su fundador, entendió antes que casi nadie que el blues y el jazz no eran géneros separados por una frontera real, sino ramas del mismo árbol. Por eso artistas como B.B. King encontraron allí un público que los escuchaba de verdad, no como curiosidad exótica sino como lo que eran, músicos de primer nivel.

B.B. King volvió a Montreux en varias ocasiones a lo largo de casi dos décadas. El arco temporal que cubre The Montreux Years, de 1982 a 2000, es significativo. Esos años incluyen distintos momentos de su carrera, desde una etapa en la que ya era una figura consolidada internacionalmente hasta el periodo en que su legado empezaba a ser reconocido de forma más institucional. No es el mismo músico en 1982 que en 2000, aunque la guitarra, Lucille, siguiera siendo la misma.

Montreux tiene además una ventaja que pocos festivales pueden ofrecer, archivos bien conservados y grabaciones de calidad técnica seria. No es material grabado con una casetera desde el público. Eso importa cuando hablamos de escuchar a alguien tocar blues en directo.

Lo que significa publicar esto ahora, diez años después de su muerte

B.B. King murió en mayo de 2015. Han pasado casi diez años. Y el mercado de material póstumo de artistas históricos del blues sigue siendo un terreno complicado, donde conviven lanzamientos con criterio real y reediciones oportunistas que no aportan nada nuevo a quien ya tiene los discos fundamentales.

The Montreux Years cae en un momento en que BMG lleva años usando ese mismo sello para artistas de distintas épocas y géneros, con resultados desiguales según el caso. La pregunta que hay que hacerse siempre con este tipo de publicaciones es si el material justifica el lanzamiento o si el lanzamiento justifica el material. Aquí, con grabaciones inéditas de un periodo largo y en un contexto de festival con historia, la balanza parece inclinarse hacia el primer lado. Parece, porque hasta que no se escuche no hay certeza.

Lo que sí es claro es que el formato físico sigue siendo relevante para este tipo de lanzamiento. Dos LPs de un directo de B.B. King en Montreux no son un producto de nicho marginal. Son algo que una parte del público, no pequeña, va a querer tener en casa. El vinilo no ha muerto, y para este repertorio tiene sentido especial.

El blues en directo no se puede falsificar

Hay géneros que aguantan mal la grabación de estudio. El blues de B.B. King era uno de ellos, no porque sus discos de estudio fueran malos, sino porque su forma de tocar vivía en la improvisación, en el diálogo con el público, en el fraseo que cambiaba cada noche. Lucille no sonaba igual en dos conciertos seguidos. Eso es parte de lo que hacía sus actuaciones en directo algo distinto a simplemente reproducir canciones.

Con la información disponible por ahora, no se puede saber qué canciones concretas incluye The Montreux Years ni en qué orden están organizadas las actuaciones. Si la selección abarca los dieciocho años del arco temporal de forma equilibrada, debería ofrecer una imagen de cómo evolucionó su forma de tocar en ese periodo. La pregunta interesante no es solo cómo suena, sino dónde coloca esto al artista dentro de la conversación actual sobre el blues como género vivo.

Porque el blues tiene un problema de visibilidad en 2024 que no tenía en 1982. No es que haya desaparecido, es que el algoritmo no sabe muy bien qué hacer con él. No encaja en playlists de estado de ánimo, no genera el tipo de engagement que el sistema premia, y su público más fiel no siempre es el que mueve las cifras de streaming. Un lanzamiento como este no va a resolver ese problema estructural, pero sí puede meter a B.B. King en conversaciones donde lleva tiempo sin aparecer.

El 20 de noviembre y lo que queda por confirmar

La fecha está fijada, 20 de noviembre. El formato también, dos CDs, dos LPs y digital. Lo que falta es el detalle del contenido real, tracklist completo, de qué años proviene cada grabación, si hay notas de liner con contexto sobre las actuaciones. Ese tipo de información cambia mucho la percepción de un lanzamiento de archivo.

Lo que hay que vigilar en las próximas semanas es si BMG publica algún adelanto del material antes de la fecha de salida. Un single de un directo de blues no funciona igual que el de un disco de pop, pero si eligen bien el fragmento pueden generar el tipo de atención que este lanzamiento merece. Una actuación de B.B. King en Montreux en los años ochenta, bien grabada y bien seleccionada, no necesita mucho más que dejarse escuchar.

La prueba real de The Montreux Years no es si se vende bien la primera semana. Es si dentro de cinco años alguien lo pone como referencia cuando quiera explicar qué era B.B. King en directo. Esa es la vara con la que medir este tipo de publicaciones.

Fuente original: Llega un álbum en directo de B.B. King.

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