Los Enemigos tienen disco nuevo. Se llama Canciones chulas y sale el 2 de octubre. El último single de adelanto se llama «El próximo vals» y la propia banda lo describe como una vuelta a sus momentos de nervio, electricidad y pegada. Tres palabras que, viniendo de ellos, no son marketing vacío. Son una declaración de intenciones bastante concreta.

Que una banda con la historia de Los Enemigos anuncie disco siempre merece pararse un momento. No porque sea un acontecimiento cósmico, sino porque hay muy pocos grupos españoles que hayan mantenido durante décadas esa capacidad de hacer rock con dientes sin sonar a parodia de sí mismos. Eso no es fácil. Y cuando además dicen que el nuevo material recupera esa electricidad característica, la pregunta obvia es si lo consiguen de verdad o si es el tipo de frase que se escribe en una nota de prensa y luego el disco no termina de cuadrar.

Por ahora hay una canción. Y eso es lo que hay para trabajar.

Tres décadas haciendo lo que les da la gana, con las consecuencias que eso tiene

Los Enemigos llevan en esto desde mediados de los ochenta. Josele Santiago al frente, una trayectoria irregular en el sentido más honesto del término, discos que funcionaron y discos que no llegaron a ningún sitio, períodos de silencio, regresos sin aspavientos. No son una banda que haya vivido de las listas ni de los festivales de verano como motor principal. Han sobrevivido de otra cosa, de tener un sonido reconocible y un público que sabe exactamente lo que va a encontrar cuando pone un disco suyo.

Eso tiene un valor que en 2025 resulta casi anacrónico. La mayoría de artistas trabajan ahora para el algoritmo, publican singles cada pocas semanas, optimizan tiempos de escucha, diseñan portadas para que funcionen en formato cuadrado en una pantalla de móvil. Los Enemigos han hecho siempre lo contrario, o al menos eso sugiere su historial. Canciones largas cuando hacía falta, discos con coherencia interna, rock que no pide permiso para ser rock.

Canciones chulas llega en ese contexto. Un título que ya dice algo sobre la actitud del grupo ante su propio trabajo.

Por qué un disco de rock en 2025 todavía puede importar si está bien hecho

El rock en español tiene un problema de visibilidad que no es nuevo pero que se ha agravado. Las plataformas no lo favorecen especialmente, los algoritmos de recomendación tienden a empujar lo que ya funciona, y el rock con guitarras eléctricas y actitud ha quedado relegado en muchos casos a circuitos de nicho o a la nostalgia de festivales de verano que mezclan bandas de los noventa con headliners de pop urbano.

En ese panorama, una banda como Los Enemigos publicando un disco nuevo no es un gesto nostálgico. Es una afirmación. Están diciendo que todavía tienen cosas que contar y que la forma de contarlas sigue siendo esta, no otra. Eso merece respeto, aunque el disco luego haya que escucharlo y juzgarlo por lo que es.

El formato físico también cuenta aquí. No se sabe todavía si Canciones chulas tendrá edición en vinilo o CD, pero el tipo de música que hace este grupo y el tipo de público que los sigue sugiere que no va a ser solo un lanzamiento digital. Y eso, en 2025, es también una postura.

Lo que «El próximo vals» puede estar diciendo sobre el disco completo

Con la información disponible por ahora, lo que se puede decir de «El próximo vals» es lo que la banda misma adelanta, nervio, electricidad, pegada. Tres términos que en el universo de Los Enemigos tienen un significado bastante preciso. No estamos hablando de suavizar nada, de producción pulida para sonar contemporáneos, de ceder terreno. Estamos hablando, si la descripción es fiel, de una canción que suena a ellos en su mejor versión.

La pregunta interesante no es solo cómo suena, sino dónde coloca esto al artista dentro de su propia discografía. Si «El próximo vals» es representativo del tono general de Canciones chulas, el disco podría acercarse más a sus trabajos más directos y contundentes que a los momentos más reflexivos o experimentales de su carrera. Eso no es mejor ni peor, depende de lo que estés buscando cuando pones un disco de Los Enemigos.

Lo que sí parece claro es que no han ido a grabar un disco seguro. El título del álbum tiene demasiada ironía implícita para eso. «Canciones chulas» no es el nombre que le pones a un trabajo de transición o de mantenimiento. Es el nombre que le pones cuando estás convencido de lo que tienes entre manos.

Lo que queda por escuchar antes del 2 de octubre

El disco sale en poco tiempo. Con «El próximo vals» como último adelanto, es posible que no haya más singles antes del lanzamiento, aunque eso tampoco está confirmado. Lo que sí está claro es que el 2 de octubre es la fecha a marcar.

A partir de ahí, lo interesante será ver si el grupo acompaña el lanzamiento con fechas en directo. Los Enemigos en vivo son otra conversación, y si el disco tiene la energía que promete «El próximo vals», el escenario es donde eso se va a demostrar o a desmoronar. Siempre lo es.

Lo que no conviene hacer es escuchar el single con oídos de nostalgia. No para buscar si suena igual que en los noventa, no para medir cuánto han cambiado o cuánto no. La pregunta útil es si la canción funciona hoy, en 2025, con todo lo que eso implica. Si la respuesta es sí, Canciones chulas va a tener algo que decir este otoño.

Fuente original: «El próximo vals», adelanto del nuevo disco de Los Enemigos.

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