El 23 de septiembre, HAKEN toca en Barcelona. Eso ya es una noticia en sí misma para cualquiera que lleve siguiendo a la banda desde sus primeros discos, porque HAKEN en España no es un evento que ocurra cada temporada. Ross Jennings, su cantante, ha concedido una entrevista antes de esa fecha, y el simple hecho de que exista esa conversación dice algo sobre el momento en que se encuentra la banda. No están de gira por inercia. Están aquí porque tienen algo que defender.
Lo que se sabe de la entrevista es lo que apunta la fuente, que Jennings habló antes del concierto de Barcelona. El detalle musical, las declaraciones concretas, el tono de la conversación, todo eso queda en la pieza original. Lo que se puede hacer aquí es poner en perspectiva por qué merece la pena prestar atención a lo que diga el cantante de esta banda en particular.
Quince años construyendo algo que el mercado no había pedido
HAKEN lleva activa desde 2007. Surgieron en Londres con una propuesta que mezclaba metal progresivo, influencias del prog clásico de los setenta y una ambición compositiva que en ese momento sonaba a contracorriente. El rock progresivo no estaba de moda. El metal progresivo tampoco, al menos no en la forma en que ellos lo planteaban. Y aun así siguieron.
Su discografía es larga y densa. Aquarius, Visions, The Mountain, Affinity, Vector, Virus, Fauna… cada disco ha sido un movimiento deliberado, no una repetición del anterior. Eso es más difícil de lo que parece. Muchas bandas del mismo circuito encuentran una fórmula que funciona y la explotan hasta que se rompe. HAKEN ha ido cambiando el ángulo en cada entrega sin perder el hilo que las conecta todas.
Ross Jennings es una parte fundamental de esa identidad. Su voz tiene un rango amplio, pero lo que lo distingue no es la potencia ni el virtuosismo técnico en bruto. Es la forma en que usa el espacio, cómo deja respirar las frases, cómo encaja en arreglos que podrían aplastarlo y en cambio los ancla. Es un cantante que sirve a la canción, no al revés. Eso no es tan común como debería.
El prog en directo tiene una prueba que el estudio no puede replicar
El metal progresivo es un género que sobre el papel parece diseñado para ser escuchado en casa, con auriculares, con tiempo. Compases irregulares, estructuras largas, capas de producción que tardan en desplegarse. La pregunta que siempre flota sobre este tipo de bandas es si aguantan en directo, si la complejidad se convierte en muro o en algo que el público puede seguir.
HAKEN aguanta. Eso lo saben quienes los han visto antes. Sus directos no son una versión reducida de sus discos. Son otra cosa, más física, más inmediata, sin perder la arquitectura que hace interesante su música grabada. Que toquen en Barcelona el 23 de septiembre es una oportunidad concreta para comprobarlo, no una promesa abstracta.
El estado actual de la música en directo tampoco es un contexto neutro. Las bandas de este circuito, metal progresivo, rock progresivo, géneros que viven fuera del radar del algoritmo de Spotify, dependen de una red de fans activos, de salas medianas, de una economía del directo que funciona de forma muy distinta a la de los festivales masivos. Que HAKEN llegue a Barcelona no es solo una parada de gira. Es una señal de que esa red funciona, de que hay público suficiente para sostenerlo.
Una voz que no necesita efectos para llenarlo todo
Con la información disponible por ahora, lo que se puede decir sobre el momento musical de Jennings y HAKEN es que Fauna, su último disco publicado en 2023, marcó un giro hacia algo más orgánico, más acústico en ciertos momentos, sin abandonar el peso que define a la banda. Es un disco que requiere tiempo. No entra a la primera escucha. Eso, en 2024, es casi un acto de resistencia.
La pregunta interesante no es solo cómo suena HAKEN en directo, sino qué material eligen llevar al escenario y cómo lo ordenan. Las bandas progresivas tienen un problema real con los setlists, porque su catálogo es denso y los fans tienen opiniones fuertes sobre qué merece estar ahí. Si la gira incorpora material de Fauna junto a piezas más antiguas, el concierto de Barcelona puede ser una lectura bastante completa de dónde viene la banda y hacia dónde apunta.
Si esta nueva etapa sigue el camino que apunta Fauna, Jennings tiene delante la tarea de convencer en directo de que ese giro más introspectivo funciona cuando hay un público delante. Es una apuesta. No todas las bandas la hacen.
Lo que queda por ver el 23 de septiembre
La entrevista con Jennings es el aperitivo. El concierto es la prueba. Lo que vale la pena vigilar a partir de aquí es si HAKEN consolida en España una presencia más regular, si el público de Barcelona responde con la sala llena o a medias, y qué dice eso sobre el estado del metal progresivo como escena viva fuera de los grandes mercados del norte de Europa.
Ross Jennings hablando antes de un concierto no es un gesto de marketing. Es un cantante que sabe que su música necesita contexto para llegar, que el público que va a verles no llegó por un algoritmo sino por horas de escucha acumuladas. Eso cambia la conversación. Y cambia lo que significa estar en esa sala el 23 de septiembre.
Fuente original: Entrevista con el cantante de HAKEN Ross Jennings, antes de su concierto en Barcelona, el 23 de septiembre.
