Antonio Arias está de gira. No con Los Planetas, no con algún proyecto satélite de perfil bajo, sino con Mawlid, su apuesta por la música gnawa, ese cruce entre el norte de África y algo que suena a raíz de todo lo que conocemos como blues. El álbum se llama Mapa del trance y ahora sale a defenderse en directo, acompañado de músicos gnawa que no son decorado, sino parte central de lo que se está contando.
Arias lo ha descrito como un mapa imaginario donde todavía existen propuestas que funcionan como juramento de hermandad entre culturas. Eso no es un eslogan de marketing. Es una declaración de intenciones bastante concreta sobre qué tipo de música quiere hacer y, más importante, por qué.
La gira arranca ahora. Los detalles de fechas y ciudades no están todos confirmados todavía en la información disponible, pero el proyecto está en movimiento.
Mawlid, el otro Antonio Arias
Para entender qué es Mawlid hay que entender que Antonio Arias lleva décadas siendo una de las figuras más inquietas del rock en español. Los Planetas son Los Planetas, y eso pesa mucho, para bien y para mal. Pero Arias siempre ha tenido un pie fuera de ese marco. Su interés por la música del Magreb, por el flamenco más hondo, por los ritmos que conectan el sur de España con el norte de África, no es nuevo ni oportunista.
Mawlid es el nombre árabe de la celebración del nacimiento del profeta Mahoma, una festividad que en el mundo gnawa se convierte en ceremonia musical de trance y curación. Arias no llega aquí como turista sonoro que pega samples exóticos encima de una base de indie rock. Llega con músicos gnawa reales, con una propuesta que requiere escucha activa y cierta disposición a salir del lugar cómodo.
Mapa del trance es el disco que articula todo esto. Con la información disponible por ahora, no se puede entrar en detalle de producción ni de cada corte, pero el título ya dice bastante. Un mapa implica geografía, implica recorrido, implica que hay un punto de partida y varios destinos posibles. El trance no es metáfora vacía aquí, es una referencia directa a la función ritual de la música gnawa, donde el sonido no es entretenimiento sino transformación.
Lo que dice esto sobre buscar la fuente del blues
Arias habla de una búsqueda a la fuente misma del blues. Esa frase merece detenerse un momento.
El blues americano tiene raíces africanas. Eso no es teoría de nicho, es historia documentada. Los esclavos llevaron sus músicas al continente americano y de ahí salió buena parte de lo que hoy llamamos música popular occidental. Cuando alguien como Arias va hacia la música gnawa, está yendo hacia atrás en ese árbol genealógico, buscando el tronco antes de que se ramificara.
Eso no lo hace mejor ni peor que hacer un disco de rock. Lo hace diferente, y diferente en un sentido que tiene argumentos detrás. En un momento en que la música popular está cada vez más comprimida hacia formatos cortos, hacia el single de tres minutos optimizado para playlist, hacia el sonido que funciona en los primeros ocho segundos o no funciona en absoluto, hay algo que chirría de forma interesante en un proyecto construido alrededor del trance. El trance necesita tiempo. Necesita repetición. Necesita que el oyente se rinda un poco al proceso en vez de consumirlo.
El algoritmo no sabe qué hacer con eso. Y eso, en 2024, es casi un acto político.
Gnawa en directo, que no es lo mismo que gnawa en disco
La música gnawa es de las que ganan mucho en directo. No porque el disco sea malo, sino porque su lógica es performativa, comunitaria, física. Los gnawa maestros, los mâalem, construyen sesiones que pueden durar horas y que funcionan como ceremonias colectivas. Llevar eso a un escenario occidental implica una traducción, inevitablemente, pero también una oportunidad de que gente que jamás pisará Marrakech o Essaouira entienda de qué va esto de verdad.
Si esta nueva etapa sigue el camino que apunta el concepto del disco, los conciertos de Mawlid no van a ser recitales donde la gente espera quieta a que pase el tiempo. O al menos esa es la apuesta. La pregunta interesante no es solo cómo suena, sino si el público español está dispuesto a seguirle en ese territorio. Los Planetas tienen una base de fans consolidada. Mawlid le pide a esa base que dé un paso hacia algo que no está en ninguna zona de confort.
Eso puede salir muy bien o puede salir con la sala medio vacía. Las dos opciones dicen algo sobre el estado de la música en directo en este país.
Fechas por confirmar, proyecto ya en marcha
Lo que hay ahora mismo es el anuncio de que la gira existe y que está arrancando. Los detalles concretos de la agenda, ciudades, salas y fechas están por confirmar o por aparecer en los canales oficiales del artista. Vale la pena seguir de cerca tanto a Arias como al proyecto Mawlid para ver dónde aterrizan estos conciertos.
Lo que sí está claro es que esto no es un proyecto de cajón rescatado para rellenar agenda. Tiene un disco detrás, tiene músicos gnawa implicados, tiene una declaración de intenciones que va más allá de la nota de prensa. Si la gira llega a tu ciudad, la pregunta que te tendrás que hacer es si tienes ganas de escuchar algo que no encaja en ninguna categoría cómoda. A veces eso es exactamente lo que hace falta.
Fuente original: Antonio Arias inicia la gira de su proyecto Mawlid.
