El 15 de junio de 1976, Bob Marley & The Wailers subieron al escenario del Hammersmith Odeon de Londres. Lo hicieron cuatro noches seguidas, del 15 al 18 de junio, en lo que fue el arranque de una gira que quedó grabada en la memoria de quienes estuvieron allí. Casi cincuenta años después, Tuff Gong, Island y UMe han publicado Roots, Rock, Reggae: Live at the Hammersmith Odeon, el álbum que recoge esas actuaciones. Hay mucho material póstumo de Marley circulando por el mercado, con distintos niveles de justificación, pero este tiene una fecha concreta, un lugar concreto y una historia detrás que merece ser contada.
1976 no es un año cualquiera en la trayectoria de Marley. Es el año de Rastaman Vibration, su disco más cercano al mainstream estadounidense hasta ese momento, y también el año en que alguien intentó matarle en Kingston dos días antes de que actuara en el Smile Jamaica Concert. Que los conciertos del Hammersmith Odeon se grabaran ese mismo año dice algo sobre el momento en que estaba parado el artista, y sobre la tensión entre el reggae como música de resistencia y el reggae como producto de exportación global.
Lo que estaba en juego en el verano del 76
Para entender qué representan estas grabaciones, hay que situarse. Rastaman Vibration había llegado al número 8 de las listas de álbumes en Estados Unidos, algo que ningún artista de reggae había conseguido antes. Marley no era ya solo un nombre conocido en Jamaica o en los circuitos de música alternativa del Reino Unido. Era un fenómeno en expansión, con todo lo que eso implica, incluyendo la presión de demostrar en directo lo que el estudio había prometido.
El Hammersmith Odeon era, en esa época, uno de los recintos más importantes de Londres para el rock y el pop. No era una sala de nicho. Era el sitio donde tocaban los grandes. Que Marley y The Wailers llenaran ese escenario cuatro noches seguidas en 1976 dice bastante sobre el lugar que ocupaban en ese momento. No eran una curiosidad exótica. Eran una banda que funcionaba.
The Wailers de 1976 tampoco eran los mismos de los primeros discos. Peter Tosh y Bunny Wailer ya no estaban. La banda había evolucionado hacia una formación más amplia, con las I Threes, el trío vocal formado por Rita Marley, Judy Mowatt y Marcia Griffiths, aportando una dimensión corista que cambió el sonido en directo de forma sustancial. Lo que se grabó en el Hammersmith Odeon es esa versión de la banda, no la de los primeros años, y eso importa para entender qué tipo de documento musical es este disco.
El peso específico de un directo que no se había publicado
Hay un problema estructural con los álbumes póstumos, y es que muchas veces existen para alimentar catálogos y no para añadir algo real a la comprensión de un artista. Con Marley, el riesgo es especialmente alto porque su nombre lleva décadas siendo una marca tan reconocible que a veces cuesta ver al músico detrás del icono.
Pero un directo grabado en 1976, en plena gira de Rastaman Vibration, en uno de los recintos más exigentes de Londres, es otra cosa. Es un documento. No una rareza de estudio, no una versión alternativa de una canción ya conocida. Es la banda tocando en tiempo real, con el público dentro, con las decisiones que se toman en el escenario y no en la mesa de mezclas.
Con la información disponible por ahora, no se puede saber exactamente qué canciones componen el setlist ni en qué estado de conservación estaban las grabaciones originales. Lo que sí se puede decir es que el título del álbum, Roots, Rock, Reggae, apunta directamente a uno de los temas del disco de ese año, una canción que funcionaba como declaración de intenciones, como respuesta a quienes preguntaban si el reggae podía vivir fuera de Jamaica sin perder lo que lo hacía distinto.
Cómo suena un reggae que no necesitaba explicarse
La pregunta interesante no es solo cómo suena este disco, sino qué tipo de reggae se estaba tocando en ese escenario en 1976. Marley y The Wailers venían de un momento en que el género todavía tenía que abrirse camino en mercados que no sabían bien qué hacer con él. El reggae no encajaba del todo en el rock, no encajaba en el soul, no encajaba en el pop. Tenía su propio tiempo, su propio ritmo de bajo, su propia relación con el silencio y con el espacio entre notas.
En directo, eso se amplifica o se rompe. No hay término medio. Una banda que no tiene el groove interiorizado lo pierde en cuanto hay público delante. The Wailers de 1976, con Carlton Barrett en la batería y Aston Barrett en el bajo, tenían ese groove de forma casi absurda. La sección rítmica de esa formación es una de las razones por las que el reggae de Marley sonaba diferente al de casi cualquier otra banda del género en esa época.
Si esta grabación hace justicia a lo que fue esa gira, lo que debería escucharse es una banda que no estaba intentando convencer a nadie de nada. Que tocaba desde dentro hacia afuera, no al revés. Esa es la diferencia entre un directo que vale la pena y uno que solo existe para completar una discografía.
Lo que queda por saber antes de juzgar el lanzamiento
Tuff Gong, Island y UMe tienen incentivos económicos obvios para publicar material de Marley. Eso no convierte automáticamente este disco en un producto oportunista, pero sí obliga a hacer las preguntas correctas. ¿Cómo se ha tratado el audio original? ¿Hay remasterización agresiva que aplana el sonido o se ha respetado la textura de las grabaciones de época? ¿El setlist completo o solo una selección? ¿Hay notas de liner que contextualicen de verdad lo que se está escuchando?
Esas preguntas no tienen respuesta todavía, o al menos no con los datos disponibles en este momento. Lo que sí tiene respuesta es si el material de partida merece existir como disco. Cuatro noches en el Hammersmith Odeon en 1976, en plena gira de Rastaman Vibration, con esa formación de The Wailers. La respuesta es que sí, ese material merece existir.
Lo que queda por ver es si el disco a la venta está a la altura del concierto que lo originó. Eso solo se sabe escuchándolo.
Fuente original: Nuevo disco en directo de Bob Marley.
