Teenage Fanclub tienen disco nuevo. Se llama Do Not Dare to Dream, lo publica Merge Records el 9 de octubre, y el primer adelanto se llama ‘There was you’. Ya hay vídeo. Lo filmaron en los estudios Black Bay en Great Bernera, una isla en las Hébridas Exteriores escocesas, y en la entrada sur de Egersund, en Noruega. Dos localizaciones que no son exactamente los sitios donde sueles ver rodar vídeos de pop de guitarras en 2025. Eso ya dice algo.
La banda de Bellshill lleva desde 1989 haciendo canciones que suenan como si el sol de California hubiera pasado seis meses seguidos lloviendo en Glasgow. No es un insulto. Es precisamente lo que las hace únicas. Y ahora regresan con material nuevo después de Endless Arcade, su disco de 2021, que fue una de esas obras que la prensa especializada recibió con respeto sincero pero que el gran público dejó pasar sin demasiado ruido.
El vídeo de ‘There was you’ está disponible ahora mismo. Y merece atención.
Treinta y cinco años haciendo lo mismo, pero sin que suene a rutina
Teenage Fanclub no son una banda que haya necesitado reinventarse cada dos álbumes para seguir siendo relevante. Su catálogo funciona de otra manera. Desde Bandwagonesque en 1991, que Spin eligió disco del año por delante del Nevermind de Nirvana, han construido una discografía coherente, sin grandes escándalos, sin rupturas dramáticas de estilo, sin giras de reunión porque nunca se fueron del todo.
Eso tiene un precio en términos de visibilidad. En un ecosistema donde el algoritmo premia la novedad constante y el drama, una banda que simplemente sigue haciendo discos buenos cada cuatro o cinco años desaparece del radar de mucha gente. No porque su música haya empeorado, sino porque el sistema no sabe muy bien dónde colocarla.
Endless Arcade, su trabajo anterior, llegó en plena pandemia y con la formación ya reorganizada tras la marcha de Gerard Love en 2018. Norman Blake y Raymond McGinley siguieron adelante. El disco tenía momentos de una belleza tranquila que costaba ignorar si le dabas tiempo. El problema es que en 2021 nadie tenía tiempo para nada.
Ahora llega Do Not Dare to Dream. El título solo ya invita a pensar. No es una promesa de épica. Suena más a advertencia, o a resignación irónica. Difícil saber sin escuchar el disco completo, pero el tono no parece el de una banda que viene a celebrar nada en particular.
Lo que dice grabar en una isla de las Hébridas y en un fiordo noruego
Las localizaciones del vídeo no son un detalle menor. Great Bernera es una isla pequeña, de menos de 300 habitantes, conectada al Lewis por un puente. Egersund es una ciudad costera del suroeste de Noruega, conocida por sus acantilados y por ser uno de los puertos pesqueros más activos del país. Ninguno de los dos sitios tiene nada que ver con los circuitos habituales de la industria musical.
Elegir esos escenarios para un vídeo de adelanto habla de una intención estética clara. No hay nada de urbano, nada de moderno en el sentido superficial de la palabra. Hay paisaje, hay luz fría, hay distancia del ruido. Y eso encaja con lo que Teenage Fanclub llevan haciendo musicalmente desde hace décadas, música que respira, que no tiene prisa, que no intenta competir con lo que suena en las listas esta semana.
En un momento en que casi todo el pop alternativo que se publica parece diseñado para los primeros ocho segundos de TikTok, una banda que rueda su vídeo en las Hébridas Exteriores está tomando una posición. Puede que no sea una posición rentable en términos de algoritmo. Pero es una posición.
Una canción que suena a lo que son, no a lo que deberían ser
Con la información disponible por ahora, lo que se puede decir de ‘There was you’ es que mantiene el sello inconfundible de la banda. Armonías vocales que parecen fáciles y no lo son. Guitarras que suenan limpias pero tienen capas. Una estructura de canción que no sorprende en el sentido de que nadie espera que Teenage Fanclub inventen el pop de guitarras, pero que tampoco aburre porque saben exactamente qué están haciendo.
La pregunta interesante no es solo cómo suena, sino dónde coloca esto al artista dentro de su propio arco. Después de perder a Gerard Love, uno de los tres compositores principales del grupo, Blake y McGinley han tenido que redistribuir el peso creativo. Endless Arcade fue la primera prueba de esa nueva configuración. Do Not Dare to Dream será la segunda. Y la segunda siempre dice más que la primera.
Si esta nueva etapa sigue el camino que apunta ‘There was you’, estamos ante una banda que ha decidido no compensar la ausencia de Love con cambios de sonido forzados, sino profundizar en lo que ya saben hacer. Eso puede sonar conservador. También puede sonar a madurez real, que no es lo mismo.
Merge Records es un sello que sabe lo que tiene entre manos. Han publicado a Arcade Fire, a Spoon, a Neutral Milk Hotel. No fichan bandas para hacer ruido de dos semanas. Que Teenage Fanclub sigan ahí dice algo sobre la confianza mutua que existe entre banda y sello, y sobre el tipo de carrera que han elegido construir.
El 9 de octubre como fecha que hay que marcar
Queda tiempo hasta octubre. Tiempo suficiente para que lleguen más adelantos, para que se confirme o no una gira, para que la crítica empiece a posicionarse. Lo que hay ahora mismo es un vídeo, una canción y un título de disco que no suena a concesión a nadie.
Lo que hay que vigilar a partir de aquí es si Merge acompaña el lanzamiento con presencia en festivales de otoño, si la banda sale a tocar en directo de forma significativa, y cómo responde el público que los ha seguido desde los noventa junto con el que los descubrió más tarde. Teenage Fanclub tienen esa rareza de tener fans de varias generaciones que conviven sin tensión, porque su música no pertenece a una época concreta aunque suene a una tradición muy específica.
La pregunta real es si Do Not Dare to Dream consigue lo que Endless Arcade no terminó de lograr, llegar a más gente sin cambiar nada de lo que los hace ser ellos. Eso no depende solo de la música. Depende de si alguien se molesta en escuchar más allá del primer algoritmo que decida ignorarlos.
