Billy Sheehan tiene entre manos material grabado con David Lee Roth que lleva cuatro décadas sin terminar. No es un rumor ni una promesa vaga de entrevista, es lo que el propio bajista ha confirmado recientemente. Canciones que quedaron a medias durante la etapa de mayor efervescencia de Roth como solista, ahora con posibilidades reales de ver la luz. Eso, solo eso, ya es una noticia que merece pararse a pensar.

En la misma semana, Udo Dirkschneider habla de los primeros años de Accept, y Black Stone Cherry publica un lyric video versionando «Burnin’ Sky» de Bad Company. Tres noticias distintas, tres generaciones del rock duro, y todas apuntando en la misma dirección, la de un género que sigue mirando hacia su propio pasado para encontrar combustible.

Cuarenta años guardado en algún cajón

Para entender el peso de lo que Sheehan menciona, hay que recordar dónde estaban él y Roth a mediados de los ochenta. Después de separarse de Van Halen en 1985, David Lee Roth construyó una carrera solista que arrancó con una fuerza descomunal. «Eat ‘Em and Smile» (1986) fue el primer disco grande de esa etapa, y Sheehan era el eje técnico de esa banda, junto a Steve Vai y Gregg Bissonette. Un grupo que sobre el papel era casi ridículo de bueno.

Las sesiones de esa época generaron más material del que acabó en los discos. Eso no es raro. Lo que sí es raro es que ese material haya sobrevivido cuatro décadas en algún formato recuperable, y que alguien con acceso a él, en este caso Sheehan, esté hablando de hacerlo público. No se sabe todavía en qué forma llegaría, si como lanzamiento oficial, como parte de alguna reedición o como proyecto propio de Sheehan. Con la información disponible por ahora, lo único que está claro es que existe y que hay intención de hacer algo con ello.

David Lee Roth lleva años alejado de la música activa. Su retirada fue progresiva y, seamos francos, bastante accidentada. Lo que queda de su legado está intacto, pero él como figura presente en la industria lleva tiempo siendo más una referencia que una realidad. Que aparezca material nuevo, aunque sea de archivo, cambia algo en esa ecuación.

Lo que dice este tipo de rescate sobre cómo funciona el rock clásico hoy

El fenómeno de las grabaciones recuperadas no es nuevo, pero sí está viviendo un momento particular. Los grandes catálogos del rock de los setenta y ochenta se han convertido en activos financieros, y eso tiene consecuencias directas sobre qué se publica, cuándo y por qué. A veces el rescate de material inédito responde a un impulso genuino, a músicos que quieren que esas canciones existan en el mundo. Otras veces es una operación de caja, un lanzamiento calculado para mantener vivo un catálogo y seguir generando regalías.

Con Sheehan, la duda es razonable pero no debería ser el punto de partida. Este es un músico que ha pasado décadas construyendo su carrera con una seriedad técnica y una dedicación que no encajan bien con el perfil del oportunista de catálogo. Si habla de estas canciones, probablemente hay algo ahí que merece escucharse. Lo que no se puede saber todavía es si el resultado estará a la altura de lo que aquella banda era capaz de hacer en su mejor momento.

Udo Dirkschneider hablando de los orígenes de Accept es otro capítulo del mismo fenómeno. La diferencia es que Udo no rescata grabaciones, rescata memoria. Sus declaraciones sobre los primeros años de la banda alemana sirven para recordar que Accept construyó algo que el metal de los ochenta no habría sido igual sin ellos. «Balls to the Wall» no es solo un título gracioso, es uno de los himnos más directos y efectivos que dio ese género en esa década. Que Dirkschneider siga hablando de eso con orgullo y sin nostalgia impostada dice algo sobre cómo algunos músicos gestionan su propio legado sin necesidad de relanzamientos ni campañas.

Sheehan, el bajo y la pregunta de qué queda de aquella banda

Si estas canciones existen y suenan aunque sea remotamente a lo que «Eat ‘Em and Smile» prometía, hay algo concreto que esperar. Sheehan en ese período era un bajista que tocaba con una agresividad melódica que pocos han igualado. No era el bajista que se esconde detrás de la guitarra, era el que peleaba por el mismo espacio. Junto a Vai, eso creaba una tensión entre cuerdas que hacía que cada canción tuviera más capas de las que parecía a primera escucha.

El problema es que Roth como voz y como presencia era insustituible en ese contexto. Y Roth hoy no es el mismo que en 1986, ni tiene por qué serlo. La pregunta interesante no es solo cómo suenan esas grabaciones, sino qué versión de Roth hay en ellas y si eso es suficiente para que el material funcione como algo más que una curiosidad histórica.

Black Stone Cherry, mientras tanto, publica un lyric video de «Burnin’ Sky» de Bad Company. Es una versión de una banda que lleva años moviéndose con soltura entre el rock sureño y el hard rock clásico, y que eligió una canción de 1977 para demostrar que saben de dónde viene lo que hacen. No es el movimiento más arriesgado del mundo, pero tampoco es gratuito. Bad Company es una referencia que no todo el mundo maneja con naturalidad, y que Black Stone Cherry la elija dice algo sobre sus influencias reales.

Lo que hay que vigilar a partir de aquí

El siguiente paso con el material de Sheehan y Roth es saber si hay un anuncio formal detrás. Por ahora es una declaración, no un lanzamiento confirmado. Puede quedarse en eso, en una conversación interesante que no llega a ningún sitio, o puede convertirse en algo concreto con fecha y formato. Merece la pena seguirlo de cerca.

Con Dirkschneider, la conversación sobre los orígenes de Accept siempre tiene más recorrido del que parece. Accept es una de esas bandas cuya historia no está del todo contada en inglés para el público general, y cada vez que Udo habla de esos años aparece algún detalle que no estaba en ningún sitio.

Y Black Stone Cherry tiene que decidir si el lyric video de «Burnin’ Sky» es un gesto aislado o el principio de algo más. Una banda que versiona Bad Company con convicción es una banda que sabe lo que quiere sonar. La pregunta es si eso se va a traducir en material propio que esté a esa altura.

Fuente original: Billy Sheehan – David Lee Roth – Udo Dirkschneider – BLACK STONE CHERRY.

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